LAS HUELLAS DEL DIABLO
LAS HUELLAS DEL DIABLO El «razonamiento» que oponen los presuntos endemoniados a las argumentaciones de los dos párrocos alemanes es pueril, aunque de tal índole, que resulta convincente en extremo para una mente primitiva: «Si yo, que soy una persona normal, tranquila, me pongo a emitir alaridos, me retuerzo y realizo ademanes desconsiderados, contrariamente a mi voluntad, es que hay de por medio una potencia sobrenatural. Y como quiera que lo que hago está mal, debe de ser un demonio el que me lo sugiere.» Desde luego, existe un demonio, pero en modo alguno sobrenatural: se trata del demonio de esas enfermedades nerviosas y mentales a las que la Ciencia no ha podido almacenar para siempre la puerta del infierno que desencadena. En efecto, en la inmensa mayoría de los casos se hallan en la base de las supuestas posesiones diabólicas, la epilepsia, la paranoia y la esquizofrenia. «El sujeto cae al suelo y se retuerce, víctima de violentas contracciones musculares; su r...